Uno de estos días llegarán las notas del primer cuatrimestre de nuestros hijos, y con ellos más de un mal trago en muchas casas. Nos da miedo este momento porque sabemos, aunque nos engañemos cada evaluación, que se va a repetir la historia de siempre. Sólo nos queda comprobar cuánto "de mala" será esta vez: ¿uno?, ¿dos?,...

 

Los resultados son el indicativo de la evolución de los niños en la parte académica del colegio. No los simplifiquemos a "éxito" o "fracaso". Estos "apellidos" sólo se pueden aplicar cuando hemos definido bien el objetivo. Y, aún así, más real sería nombrarlo como alcanzado o no alcanzado.

Debemos pensar que esta etapa de la vida de nuestros hijos es de preparación para su futuro. No se trata de sacar todo sobresalientes, sino de conseguir una base tanto de conocimientos como de hábitos y habilidades que les permitan enfrentarse al resto de su vida con la suficiente fortaleza como para conseguir lo que se propongan y ser felices.

No estoy diciendo que saltemos de alegría con unas notas con 5 suspensos, porque está claro que algo está fallando. Lo que tenemos que hacer es interpretarlas y ser capaces de encontrar el motivo, la razón, la causa última de esos resultados académicos, que suele estar ligada a algo más que a falta de estudio. Junto a tu hijo, analiza la situación y busca una solución.

Algunos consejos antes de los gritos, grandes castigos o el "¡no serás nada en la vida!", que posiblemente aporten un camino a la solución:

No debemos olvidar que los suspensos deben tener unas consecuencias. No es castigar por castigar, sino que el estudio es una de sus responsabilidades actuales, y no asumirla conlleva una "perdida" por su parte.

Hace tiempo leí una lista de perfiles de niños "suspendedores", que voy a intentar resumir para que penséis a qué tipo pertenece vuestro hijo, y así poder enfocar mejor la búsqueda de soluciones.